Fábrica por encargo
¿Qué son las fábricas?
Suelen ser barcos voladores invisibles al ojo humano. Hay fábricas de todo tipo: de luz, de oscuridad, de nubes, de botones que permiten volar, de libros que aún están por escribir... En fin, la lista es prácticamente infinita.
Si quieres una fábrica personalizada, solo dime qué quieres que se fabrique. Yo la buscaré en el cielo (tengo unas gafas especiales que me permiten verlas) y la dibujaré para ti.
¿Quiénes son los trabajadores de estas fábricas?
Depende de lo que fabriquen. Algunas están capitaneadas por niños salvajes, Murmurs, hormigas de dos patas, medio gigantes o duendes de Oriente. Otras, en cambio, no tienen trabajadores.
¿Los trabajadores cobran?
La respuesta fácil y rápida es sí. La compleja es... eso, compleja. Pero te daré un resumen: estas fábricas no son como las normales. No hay horarios ni hay que fichar al salir. En algunas, ni siquiera hay empleados. Pero si los hay, se les paga con moneda del subsuelo: lúmens, (luz líquida almacenada en pequeños botecitos).
¿Qué son los Murmurs?
Buena pregunta.
¿Y los niños salvajes?
Ahá, sigue preguntando.
¿Y… cómo te puedo pedir una fábrica?
Es muy fácil. Te cuento un ejemplo: hace poco, un chico me pidió una fábrica de cámaras de fotos antiguas para su pareja, que se dedica a la fotografía. Era un regalo de cumpleaños y me contó una anécdota entrañable sobre el motivo de su elección, algo que hacía que esa fábrica fuera única y especial para él.
Rápidamente me puse manos a la obra y quité el polvo a mis gafas de visión diurna. Tras cuatro o cinco días de avistamiento de fábricas voladoras, la encontré. Flotaba lentamente cerca de mi balcón, vi un enorme barco con un cartel un tanto viejo y destartalado que decía:
"Fábrica de cámaras para fotografiar detalles minúsculos que solo ve la gente avispada."
¡La había encontrado!
Sin dejar que se me escapara, la dibujé. Y pronto estuvo terminada.
Pero antes de entregar el dibujo a mi cliente, sentí que le faltaba algo. Así que, sin pensarlo dos veces, le escribí una carta detallada explicando el funcionamiento de la fábrica: las diferentes habitaciones, quiénes eran sus trabajadores, si se llevaban bien entre ellos o no… A veces, un dibujo no es suficiente.
¡Así que empecé a hacerlo con todas las fábricas!
¿Qué son las fábricas?
Suelen ser barcos voladores invisibles al ojo humano. Hay fábricas de todo tipo: de luz, de oscuridad, de nubes, de botones que permiten volar, de libros que aún están por escribir... En fin, la lista es prácticamente infinita.
Si quieres una fábrica personalizada, solo dime qué quieres que se fabrique. Yo la buscaré en el cielo (tengo unas gafas especiales que me permiten verlas) y la dibujaré para ti.
¿Quiénes son los trabajadores de estas fábricas?
Depende de lo que fabriquen. Algunas están capitaneadas por niños salvajes, Murmurs, hormigas de dos patas, medio gigantes o duendes de Oriente. Otras, en cambio, no tienen trabajadores.
¿Los trabajadores cobran?
La respuesta fácil y rápida es sí. La compleja es... eso, compleja. Pero te daré un resumen: estas fábricas no son como las normales. No hay horarios ni hay que fichar al salir. En algunas, ni siquiera hay empleados. Pero si los hay, se les paga con moneda del subsuelo: lúmens, (luz líquida almacenada en pequeños botecitos).
¿Qué son los Murmurs?
Buena pregunta.
¿Y los niños salvajes?
Ahá, sigue preguntando.
¿Y… cómo te puedo pedir una fábrica?
Es muy fácil. Te cuento un ejemplo: hace poco, un chico me pidió una fábrica de cámaras de fotos antiguas para su pareja, que se dedica a la fotografía. Era un regalo de cumpleaños y me contó una anécdota entrañable sobre el motivo de su elección, algo que hacía que esa fábrica fuera única y especial para él.
Rápidamente me puse manos a la obra y quité el polvo a mis gafas de visión diurna. Tras cuatro o cinco días de avistamiento de fábricas voladoras, la encontré. Flotaba lentamente cerca de mi balcón, vi un enorme barco con un cartel un tanto viejo y destartalado que decía:
"Fábrica de cámaras para fotografiar detalles minúsculos que solo ve la gente avispada."
¡La había encontrado!
Sin dejar que se me escapara, la dibujé. Y pronto estuvo terminada.
Pero antes de entregar el dibujo a mi cliente, sentí que le faltaba algo. Así que, sin pensarlo dos veces, le escribí una carta detallada explicando el funcionamiento de la fábrica: las diferentes habitaciones, quiénes eran sus trabajadores, si se llevaban bien entre ellos o no… A veces, un dibujo no es suficiente.
¡Así que empecé a hacerlo con todas las fábricas!
Puedes pedirme fábricas a lápiz, en el tamaño que prefieras, pintadas a mano con aquarelas, gouache o acríclicos, o en digital.